Home 3 › Foros › LinuXZzZXone – ParanoYaz › ParanoYas Varias… › Pitt.
- Este debate tiene 28 respuestas, 14 mensajes y ha sido actualizado por última vez el hace 18 años, 3 meses por
ElAlquimista.
-
AutorEntradas
-
¡Pitt! ¿Qué tal estas? – Dijo una voz mientras acompañaba el berrido con una enorme palmada en la espalda que sonó como una emboscada.
Entre el sobresalto y el golpe a Pitt se le cayó un sorbo de la cerveza que mojaba su boca.
¡Joder! – Refunfuñó Pitt mientras el bravucón lucÃa una amplia sonrisa.
Hostia macho, un dÃa de estos me metes la cabeza dentro de la jarra.
Eso ya lo haces tu solito todo el dÃa colega.
Déjame en paz subnormal…
¿Cómo quedó aquello? ¿Lo conseguiste? – Le susurraba a Pitt.
¡Que me dejes en paz! – Gritó mientras empujaba con el codo al interrogador.
A ver imbécil, tu no vas a estar en paz ni en tu puta tumba. Mañana quiero noticias. – Sentenciaba mientras remarcaba la última frase con un golpe en la cabeza con la mano abierta que resonó en todo el local.
El bravucón salÃa del local ajustándose la parka marrón por las solapas y Pitt repetÃa entre dientes una y otra vez, gilipollas, gilipollas, gilipollas…Pitt no era en realidad su nombre, le pusieron ese apodo al estrenarse una pelÃcula llamada Doce monos que interpretaba Brad Pitt. No es que Pitt se pareciera a Brad demasiado, pero tenÃa la misma mirada y gestos que el actor en ese film.
Pitt era una persona muy nerviosa, inquieta, y siempre jugueteaba con lo que tenÃa en las manos de una manera tan peculiar que parecÃa que estaba haciendo un truco de magia en el cual el truco no era el hacer desaparecer nada sino el apreciar los movimientos de los dedos y las manos. Cuando no tenÃa nada entre las manos no paraba de rascarse con movimientos rápidos. Se tocaba la frente y rápidamente bajaba la mano a la barbilla y se tiraba de los pelos de tres dÃas, y de repente bajaba una mano y subÃa la otra hacÃa la oreja y acababa haciendo novillos con los mechones de su cabello. Le faltaba pelo en algunas zonas de la cabeza, se lo arrancaba en pleno frenesà y tenÃa marcas rojizas en la frente, mejillas y cuello de tanto roce de sus dedos. TenÃa unas manos delgadas y dedos largos, con las yemas endurecidas y uñas minúsculas y con filo de sierra y llenos de heridas. Le sangraban las uñas. Eran su comida todos los dÃas. Muchas veces iba con gorro de lana para taparse las heridas de la cabeza y guantes para evitar rascarse y morderse los dedos. Aún asà los guantes al poco tiempo dejaban sus dedos desnudos y el gorro lo perdÃa o se lo robaban. Caminaba con dificultad, un accidente con una máquina le dejó la pierna derecha destrozada. Nunca hizo lo que los médicos le dijeron y nunca cobró nada por aquello. En una ocasión dijo que aquel accidente le salvó la vida y por eso no se siente desgraciado. Pero la verdad es que es un desgraciado y la vida que tiene no es mejor que la muerte de la que se salvó.Pitt salió del local quejándose por la cuenta, siempre lo hacÃa, costara lo que le costara se quejaba. Su despedida siempre era un hijoputa asà te gastes todo en tu funeral. El dueño del local ya estaba acostumbrado y, aunque no le hacÃa gracia, no le decÃa nada porque al rato volvÃa allà a beber. HacÃa frÃo y Pitt se subió el cuello de la chaqueta vaquera que encontró un par de dÃas antes al lado de un contenedor. Esta era mucho mejor que la anterior. La última que encontró estaba agujereada por los ratones. Esta era mucho mejor, si, tenÃa los bolsillos intactos y podÃa guardarse en ellos los guantes y el gorro y los trapicheos, pero no era demasiado buena para el frÃo, y tenÃa que forrarse con papel de periódico el interior para mantener el calor corporal. Lo vió en una pelÃcula hacÃa unos años, cuando un gobierno local decidió poner en marcha de nuevo el cine de barrio al aire libre. Pitt lo hacÃa todo al aire libre menos beber. No le gustaba estar demasiado tiempo entre cuatro paredes y solo lo toleraba cuando debÃa resguardarse del duro invierno y si iba muy borracho. SeguÃa maldiciendo a los chiquillos que le robaron el gorro la última vez, se le estaba enfriando la cabeza, y se paró en un contenedor a revolver en busca de algo que hiciera de gorro. Tuvo suerte. Encontró una bufanda palestina y una gorra de coca-cola.
Pitt solo tenÃa un amigo, Pablo. Pablo le dejaba de vez en cuando algo de dinero y sabÃa demasiado bien que no se lo devolverÃa. Se conocÃan hacia tiempo, desde el colegio. Una vez hablé con Pablo sobre Pitt y me dijo que no siempre habÃa sido asÃ. Antes era bastante normal, pero que a saber, se meterÃa en drogas o cosas de esas y asà acabó. Pablo le perdió la pista después del instituto y lo vió durmiendo la mona un dÃa al lado de unos contenedores, Pablo se acercó porque le pareció ver sangre y lo reconoció. La sangre era de un animal muerto que le hacÃa de almohada. Lo habrÃan atropellado, o lo habrÃa matado el propio Pitt para estar más cómodo. De todas formas Pablo no lo dejó allà y llamó a una ambulancia para que lo atendieran. Pitt tuvo los mejores cuatro dÃas de su vida con total atención. Al quinto dÃa desapareció del hospital. Pablo le habÃa dejado en el pantalón su tarjeta, y al cabo del tiempo Pitt le llamó. Ahora le llama de vez en cuando si necesita dinero. Pablo le propuso un trato, solo le darÃa cierta cantidad durante cierto tiempo y si se pasaba, si le llamaba tan solo, ya no le dejarÃa nada. Pitt lleva bien las cuentas.
Pitt no tenÃa dinero, necesitaba ver a Pablo pero ahora estaba fuera, de viaje o algo asà le dijo. No te preocupes que cuando vuelva te busco. De eso hacÃa ya dos semanas. Y Pitt tenÃa aún dolor de espalda del golpe que le habÃa dado aquel monstruo. No lo conocÃa demasiado, sabÃa que le llamaban Charly, pero estaba seguro que su nombre era tan falso como el de Pitt. No demasiado, pero lo suficiente para saber que no era trigo limpio. El fin de semana anterior coincidieron en un local, Pitt estaba ya borracho, iba y venÃa de mesa en mesa mendigando unas monedas para alcohol. Charly le hizo una señal con la mano para que se acercara. Pitt se acercó sonriente con los ojos medio cerrados. Charly vió los dientes de Pitt, un destrozo. No habÃa visto una boca más imperfecta en su vida y dijo un comentario sobre ello que acabó con la carcajada de toda la mesa. Charly le dijo que si se arrancaba una muela allà mismo, delante de ellos, le pagaba todas las copas que pudiera tomar esa noche. Pitt le dijo que estaba borracho pero no gilipollas y se marchó dando tumbos. Al salir del local vieron a Pitt trapicheando con un par de chavales y Charly se le acercó y le dió una palmada en la espalda. Era su saludo habitual acompañado de ese Pitt que tal estás tan estruendoso como la palmada. Ya era por lo menos la vigésima vez que se lo habÃa hecho, desde que se conocieron hace ocho meses en una mala noche siempre le hacÃa lo mismo. Charly le pregunto con que trapicheaba y le hizo un encargo. Pitt le pidió dinero por adelantado y Charly aceptó refunfuñando. Tardará una semana. Lo necesitaba antes, y le dió tres dÃas.
Pitt trapicheaba con drogas de mala calidad y poco volumen, lo justo para comer decÃa cada vez que le paraba la policÃa. ¿Que tal el trabajo Pitt? Bien, tengo lo justo para comer. Le cacheaban y lo que le encontraban lo tiraban o se lo metÃan delante de sus propias narices. Nunca le detuvieron ni fué a la cárcel. Igual allà habrÃa estado mejor. A veces hacÃa de chivato, y cuando le cacheaban les recordaba que el también era un funcionario. Tratadme bien o me quejaré al comisario MarÃn. Muchas veces les hacÃa gracia y le dejaban ir con la mitad del material, y otras veces hasta le daban unas monedas sueltas para que se tomara un trago. Charly era uno de ellos, por lo menos eso sospechaba Pitt, por eso no le hacÃa ni puta gracia el encargo del amigo. La primera vez que Charly le propinó su saludo le cogió del cuello bromeando con una especie de llave de artes marciales. Le recordó a una vez que opuso resistencia a la policÃa un dÃa que se habÃa metido de todo. Desde entonces cada vez que se le acercaba le olÃa a bofia.
Pitt pensaba en lo que le dijo Charly. Mañana quiero noticias. Ese cabrón le daba bastante miedo y eso era raro en Pitt. Pitt no tenÃa miedo a nada ya. HacÃa tiempo que sus monstruos superaban la maldad de todos los que se habÃan inventado en la historia. Pero Charly era diferente. Apestaba a maldad. Pitt se sobrecogÃa cuando se le acercaba al oÃdo mientras le sujetaba la cabeza. Charly tenÃa unas manos enormes, y cuando acercaba la cabeza de Pitt con su mano para hablarle al oÃdo abarcaba toda la cara. Le tapaba el oido con su mano y sus susurros se amplificaban dentro de su cabeza y se convertÃan en ecos que seseaban en el interior de su cerebro. Charly sabÃa todo eso. SabÃa muy bien lo que hacÃa. SabÃa tratar a esa gentuza.
Pitt ya hacÃa dos dÃas que tenÃa el encargo de Charly pero no se lo querÃa dar aún. No comprendÃa el encargo. SentÃa curiosidad. ¿Por qué un tipo como Charly le habÃa pedido tal cosa? Era bastante normal que Pitt hiciera de mensajero, de camello, y que le hicieran encargos de todo tipo. Asà es como se ganaba la vida. Una vez le encargaron llevar un paquete a unas oficinas del centro, en cuanto salió del edificio entró en una cafeterÃa de enfrente y dando el primer sorbo de cerveza llegaron decenas de coches de la policÃa. Se acabó la bebida de un trago y salió disparado. Otra vez le encargaron que comprara un tipo de armas. Tardó un par de dÃas y las dejó en el sitio donde habÃan quedado. Tuvo que esperar en la oscuridad para asegurarse que las recogÃan los que le habÃan pagado. Pitt era un desgraciado pero en ese mundillo era de fiar. A veces decÃa, si existe, lo encuentro.
Pitt miraba el reloj del local del hijodeputa que se gastarÃa todo en su funeral. Era muy tarde, y no le quedaba mucho tiempo. En unas horas tendrÃa a Charly maldiciéndole al oÃdo y reclamándole su encargo. Extrañamente Pitt aún estaba sereno. La sequedad de su garganta no le permitÃa ni blasfemar. No le apetecÃa beber. Pasaba el dedo una y otra vez por el borde dibujando el cÃrculo de la jarra. La levantaba y miraba el cÃrculo mojado de la barra. La volvÃa a bajar. Le hizo un gesto al dueño del local para que se acercara.
¿Qué pasa Pitt? ¿No te emborrachas hoy? – Le dijo el dueño con semblante serio.
Eh… ¿Tienes un cigarrillo? – Le dijo entre titubeos.
Ahà tienes la máquina, Pitt. – Le dijo señalando la entrada del local.
Solo quiero uno…
Pues yo no fumo y no voy a comprar un paquete para darte uno.
Pitt abrió la boca pero solo dejó escapar un resoplido. El barman esperaba algún insulto pero tras unos segundos nada dijo. El dueño del local se dirigió a la caja y después de unos bips sonó una campanilla que indicaba que se abrÃa el cajón de la maquina registradora, cogió unas monedas y se dirigió a la máquina expendedora. Sacó un par de cajetillas, una de tabaco negro y otra de rubio. No sabia lo que fumaba Pitt, ni le importaba. Se las dejó al lado de la cerveza cuando pasaba junto el. Una vez dentro de la barra miró a Pitt, el también le miraba aún con la boca entreabierta.
Cerillas, ¿no? – Dijo el barman.
Pitt asintió con la cabeza dos veces y en la segunda se quedó cabizbajo. El barman se las llevó y desapareció por el fondo de la barra mientras pasaba un trapo a una botella. Pitt abrió las dos cajetillas, sacó un cigarrillo de cada una y los puso de pie en la barra con el filtro haciendo de base.
¿Cual fumo? – Dijo en voz baja.
Cogió el cigarrillo rubio y le quitó la boquilla. Se lo puso en la boca y prendió una cerilla y pegó una larga calada. Mientras aguantaba el humo en sus pulmones miraba como se consumÃa la cerilla. La apagó soltando todo el humo de golpe. Se bebió la cerveza de un trago y se metió en los bolsillos de la chaqueta vaquera las cajetillas de tabaco y las cerillas. Volvió a dar una gran calada al cigarrillo sin boquilla y soltó todo el humo mientras caminaba hacia la puerta. Iba dejando una nube de humo a su paso y se perdió entre el.
Gracias. – Murmuró mientras salÃa del local.Pitt no habÃa llegado aún. Eran más de las doce del mediodÃa y no estaba en la barra. El dueño del local pasaba el trapo a las jarras de cerveza vacÃas que colgaban del estante. Estaban limpias, pero al tipo le gustaba tenerlas relucientes. Eran jarras con nombres de cervezas de importación de Irlanda, Reino Unido, Australia, Bélgica, Alemania… Pero solo tenÃa dos o tres clases de cerveza en su local. Mientras les pasaba el trapo entró Charly, iba mirando a todos los lados buscando a Pitt.
Buenos dÃas. – Le dijo al barman mientras arrastraba de forma ruidosa un taburete hasta ponerlo enfrente del barman.
Buenos. – Le contestó el dueño del local.
Oye, ¿has visto a Pitt? – Preguntó Charly.
El barman abrió la boca pero fue interrumpido por un buenos dÃas un poco cantarÃn y alegre. Era Pablo.
¡Hola Carlos!, ¡hola Alberto! – Dijo bastante contento Pablo.
¿Habeis visto a Pitt? – Prosiguió.
Eso mismo he preguntado yo a Alberto… – Dijo Carlos. Ese cabrón me tiene que dar una cosa que le pedà y que le pagué por adelantado.
Ya te dije que a el no se lo tenÃas que pedir. Eres un idiota. – Le dijo Pablo mientras lo señalaba con el dedo en tono amenazador.
¡Tu estabas fuera! ¿Qué coño querÃas que hiciera? – Replicó Carlos.
¡Esperar! – Gritó mientras daba un golpe en la barra.
Pues creo que vais a esperar en vano. – Dijo entredientes Alberto.
¿Tu que cojones sabes? – Le increpó Pablo.
Solo se que se fué sin pagar el muy cabrón. Con dos cajetillas de tabaco. – Ese no vuelve.
Igual vuelve hoy y te paga, no seas tan llorica. – Dijo con tono burlón Carlos.
No, no es por eso. Es de cómo se comportaba. – Cogió un poco de aire y apoyó las dos manos en la barra.
¿Qué hacÃa? ¿Dijo algo? – Se interesó Pablo.
Eso mismo es… no hizo nada ni dijo nada. Casi no se movÃa. No hablaba solo ni blasfemaba. Estaba muy raro.
Ponme una cerveza anda. – Le pidió Pablo.
Callaron todos un momento hasta que Alberto sirvió cerveza a Pablo y Carlos. Se sirvió una también para el.
¿Cuanto le diste? – Preguntó Pablo a Carlos.
Todo… – Dijo casi inapreciablemente Carlos.
¿Todo? ¡¿Todo?! – Gritó lleno de ira Pablo.
La habeis cagado chicos. – Dijo Alberto.
Yo no la he cagado Alberto, ha sido el idiota este… deberÃa…
¿DeberÃa? – Interrumpió Alberto. Lo que no deberÃa haber confiado en ti. – Prosiguió Alberto. Ya te dije que no me parecÃa buena idea meter a ese desgraciado en esto.
Era amigo mÃo.
No hay amigos en el negocio Pablo.
Si no aparece yo os devolveré el dinero. – Dijo Carlos.
Tu ya has hecho bastante. Es la tercera vez que la cagas. – Le respondió Alberto. Lárgate de aquà y no vuelvas. – Le dijo mientras señalaba la puerta.
Carlos salió apresuradamente del local intentando ponerse la parka mientras salÃa.
Y tu ya sabes que tienes que hacer.- Le dijo a Pablo mientras le señalaba.
A Pitt… es mi amigo…
A Pitt déjalo. Pitt es un chico listo. Yo hubiera hecho lo mismo que él. – Dijo Alberto.
¿Entonces? – Balbuceó Pablo.
Entonces lárgate tu también. – Le dijo Alberto mientas señalaba la puerta.
¡Oye! – Le gritó Alberto antes de que saliera por la puerta.
¿Si?
A ver si esta vez estas más fino. La última vez me costaste dos semanas de hotel. – Le dijo mientras sonreÃa. – O habrá que enderezarte como a Carlos ahora.
A Pablo le sonó aquello como una amenaza inminente. Realmente lo era. Mientras caminaba hacia su coche vió de lejos a Carlos y pensó que era mejor acabar cuanto antes. Subió al coche y se puso a la altura de Carlos. Carlos, al ver la cara de Pablo lo comprendió todo y comenzó a correr. Inexplicablemente Pablo frenó en seco. Se encendió un cigarrillo y pensó mientras se consumÃa en su mano que pasaba del tema. Asà de simple. No querÃa verse involucrado en nada. Estaba harto de todo el negocio. Harto de perseguir, extorsionar y menospreciar la vida de los demás. Puso de nuevo en marcha el coche y se puso a conducir hacia saber donde.Pitt hace semanas que no aparece. Y hace dÃas que busco a esos otros dos hijos de puta.
ELMITO
Participanteque es esto? que pasa?
astur666
ParticipanteYo creo que esperare a que salga la pelicula
Paso de leerme to ese tochoInXs
ParticipantePaul yo creo que he visto al pitt por mi barrio… quieres que le diga algo??

Malach
ParticipantePITT?????PITT????.
Cuentamelo otra vez que no me he enterao de na…Sgto.Pepelu_PK
ParticipantePitt????, no creo que lo veias durante un largo tiempecito.
Esta tarde lo he trincao con bastante material en una mochila que le llego de Colombia, el juez, lo ha mandao 4 años a la sombra.Anónimo
InactivoUn tocho pero vale la pena!! Bien narrada la historia Paul aunque en alguna ocasión confunde un poco.
Últimamente no veas si le damos al teclado.
No habÃa idea de confundir.. la verdad es que queria escribir una historia que no fuera ni de amor ni sexo, raro en mi, y mientras pensaba con angelina jolin pensé en brad pitt y en la única pelÃcula que me ha gustado de el, y de ahi el resto, casi todo de un tirón, sin casi corregir, y sin pensar nada antes. Cuando empecé no sabÃa de que iba y cuando me cansé, leà y me propuse un final que cambiaba en cada frase.
Si os a gustado, bien, sino, pues igual al otro tengo más suerte.
No hay fecha, que de normal es más de sexo y aquà no hay cabida a eso.
Ale, saludos a todos, en especial a Mesu que se que se lo ha leido todo y a Bertez que me ha animado con un privado que ya ha dejado de serlo
.xispa
ParticipanteSeñores por favor,
Haced algo al respeto
ESTE HOMBRE SE NOS VA
javipe
ParticipantePaul yo me lo leere en 3 veces qeu es demasiado para mi.

Eizan
ParticipanteNo les hagas caso a estos mamones, que es un relato muy original y está muy, muy bien.
gonzete
ParticipanteQue os den por donde amargan los pepinos, que a mi no me vais a contagiar!!!! Joer, comer aceitunas en los cumpleaños y dejar las pastillitas azules, rojas y violetas:laugh: :laugh: :laugh: :laugh: :laugh:
Anónimo
InactivoA mi me ha gustado. Le has dado vida a los personajes y eso no es nada fácil. La historia original y escrita con desparpajo. Y ahora vais y lo cascáis que hasta parece que entiendo, y cuando digo entiendo no es uno agachao mientras yo tiendo. Ole mi gracia.
escarpe
ParticipanteLo siento chicos (mesux y paul) pero se os va la castaña con esas paranoias:D con la carita de buenos que hacias cuando fui a valencia…………y lo estropeaos que estais!!jajajajaja
angelo
ParticipantePaul, haz el favor de entrar al ts, tenemos que hablar, juas:P
otra historia:
Se encontraron varios GGS en las fiestas de albatarrec y ….
(haz el favor de entrar al ts, que queremos saber en persona como acaba la historiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa:P )
-
AutorEntradas
- Debes estar registrado para responder a este debate.